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Color en el cine: evolución e Historia

El color en el cine (o su ausencia) es una herramienta fundamental al contar una historia.

Vamos a ver la evolución del color en el cine y su Historia, con algunos ejemplos.

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Desde que el cinematógrafo hizo su aparición, ya pensaron en proyectar imágenes en color. Pero técnicamente era bastante complejo.

Al principio, se coloreaba cada fotograma de la película. Y aún así, había gente que lo hacía. Por ejemplo, lo podemos ver en algunas películas de Georges Mélies, como Viaje a la Luna (1902).

Pero había que hacerlo copia a copia y fotograma a fotograma, por lo que no era un método muy práctico que digamos.

Por suerte, en aquella época la mayor parte de las películas eran cortometrajes.

Imaginad el trabajo que hubiese supuesto colorear a mano los casi 90.000 fotogramas que tendría una película de una hora.

Viaje a la Luna (Georges Mélies, 1902)

Después de esta técnica, se utilizó una nueva: el tintado. Pero con el tintado, toda la película adquiría un determinado tono monocromático.

Esta técnica se utilizó hasta la llegada del sonido. Aquí tenéis el ejemplo en fragmentos de películas en las que aparece la actriz Clara Bow, una de las mayores estrellas del cine mudo en los años 20, y en la que se inspiró Damien Chazelle para crear el personaje de Margot Robbie en la película Babylon.

Fragmentos en color de la actriz Clara Bow

Seguro que alguna vez habéis oído el término Technicolor. Esta compañía, fundada en el año 1915, trabajó primero en sistemas de dos colores primarios que no terminaron de funcionar en el mercado.

Era un proceso caro y la calidad no era tampoco nada del otro mundo. Así que la compañía Technicolor siguió trabajando, y en 1932 consiguió un sistema con los tres colores primarios: magenta, cyan y amarillo.

La calidad era mejor, pero seguía siendo muy costoso para usarlo de forma habitual.

Las primeras películas en utilizar este sistema fueron de Disney. Por ejemplo, Los tres cerditos (1933).

Los tres cerditos (1933)

Este proceso seguía aún siendo muy costoso, y pasaron algunos años hasta que el color llegara a todas las películas. 

La película que ayudó a su introducción gracias a un rotundo éxito fue Lo que el viento se llevó (1939).

Además de ganar 8 de los 13 premios Oscars a los que estaba nominada, se le concedieron dos premios honoríficos. Uno de ellos, por su excepcional uso del color.

A partir de este logro, Technicolor se hizo con el control del color en el cine durante las siguientes dos décadas.

Si querías usar su técnica, debías alquilar sus propias cámaras, contratar a sus técnicos, y hacer el revelado y las copias en sus laboratorios.

Eastman Kodak y el color en el cine

Ya en el año 1950, Eastman Kodak introdujo en el mercado el sistema Eastmancolor, un sistema más sencillo que podía utilizarse con cualquier cámara.

También mejoraron la calidad de la impresión de Technicolor, que perdió su hegemonía en el mercado.

Lo malo del Eastmancolor es que tenía menos durabilidad que el Technicolor, y se deterioraba con los años.

En 1983 corrigieron este defecto, y siguió siendo el sistema más utilizado hasta que el fotoquímico dejó de utilizarse recientemente en el cine convencional.

Actualmente, las cámaras de cine digital han cambiado todo el proceso del cine. Las cámaras profesionales de cine como la Arri Alexa almacenan la información en archivos RAW.

De esta forma, obtienen un amplio rango dinámico. Posteriormente, se hace el revelado digital en software de corrección de color como Davinci Resolve 15.

Para los que no podemos rodar con estas cámaras, hay opciones más baratas que intentan acercarse al RAW.

Por ejemplo, el códec ProRes RAW que ha lanzado recientemente Apple.

Aún más barato aún es grabar en logarítmico con cámaras como la Sony A7III o la Panasonic GH5 (es la que tengo yo). E incluso hay modelos más económicos de estas mismas marcas.

Un escalón por debajo, encontramos cámaras réflex que graban vídeo. Algunas de ellas también incorporan perfiles de color logarítmicos.

Pero los modelos de gama media-baja de Canon, por ejemplo, intentaban emular la grabación en logarítmico con un perfil desarrollado precisamente por Technicolor, y que se llama Cinestyle.

Y ya en el último escalón, también si optas por hacer cine con un smartphone, existen apps que te permiten ampliar el rango dinámico.

O incluso móviles que tienen un perfil logarítmico, como el LG V30. Sin duda, el siglo XXI ha cambiado el cine para siempre. Y la «inteligencia» artificial, ni te digo.

Ahora sacar partido al color está al alcance de cualquiera que dedique tiempo y esfuerzo a aprender cómo sacar partido a sus herramientas digitales.

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