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Estructura narrativa: el arte de contar historias

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La estructura narrativa ayuda a que nos interesemos por una historia hasta el final, ya sea un libro, una película o un videojuego. Hoy hablamos de la estructura de los tres actos y los puntos de giro.

Llevamos miles de años contando historias, ya sea en torno al fuego, en un anfiteatro griego, contando cuentos a los niños antes de dormir, o a través de la literatura, el cine o los videojuegos.

Tenemos interiorizada la estructura narrativa, y sabemos que cualquier narración o historia tiene un principio, un medio y un fin.

Sin embargo, en la estructura narrativa de un guion suele haber ciertos elementos que impulsan el interés de esa historia. Al menos en las películas que suele ver mayoritariamente el público.

Y de eso os hablo en este artículo: de los tres actos, los tipos de finales, y cómo utilizar esta estructura narrativa en la práctica.

Pero primero, vamos a definir qué es la estructura narrativa.

Qué es la estructura narrativa

Es el orden en el que se van sucediendo todos los acontecimientos de una historia, ya sea una película, un videojuego, un cuento o una novela.

Es decir, la estructura es el esqueleto de una obra narrativa, y está relacionada con la temporalidad del relato.

Y para hacer interesante una historia, el narrador decide cómo y cuándo muestra la información al espectador o lector.

Tipos de estructura narrativa, con ejemplos

Según la fuente que consultemos, se hará una tipología u otra. Pero me parece interesante ver algunos tipos de estructura que podemos encontrar según el orden en el que el espectador va conociendo la historia.

Estructura narrativa lineal

Es aquella en la que las acciones se nos presentan de forma cronológica. La mayoría de películas y videojuegos tienen esta estructura, en la que no hay saltos temporales ni anacronías.

Ejemplo: Nomadland (Chloe Zhao, 2020).

Estructura no lineal

La obra narrativa se estructura con saltos en el tiempo. Es decir, vamos descubriendo la historia con saltos en el tiempo hacia el pasado (flashback) o hacia el futuro (flashforward).

Si los viajes son hacia el pasado, también se les llama Retrospectiva. Hacia el futuro, serían Anticipaciones.

Ejemplo: 500 Days of Summer (Marc Webb, 2009).

Estructura interactiva

Es más propia de la literatura y los videojuegos, ya que se basa en que el lector o espectador interactúa con la historia, decidiendo el orden en determinados momentos.

En series de televisión hay algunos ejemplos conocidos, como el capítulo de Black Mirror: Bandersnatch, que se estrenó en Netflix.

En películas no conozco ningún ejemplo. Aunque la estructura narrativa de la película surcoreana Burning (Lee Chang-dong, 2018) está construida buscando la ambigüedad, de tal forma que al final de la película tú decides qué es lo que has visto.

No es interactiva durante el relato, sino al final. Os la recomiendo, porque a mí me explotó la cabeza.

Estructura narrativa inversa

La historia comienza por el final, y va avanzando hacia el principio. Es una estructura compleja tanto para un creador, como para un espectador. Pero si se hace bien, es un tipo de narración que impulsa la historia a otro nivel.

Ejemplos: Memento (Chistopher Nolan, 2000) e Irreversible (Gaspar Noé, 2002).

In media res

Es un tipo de estructura no lineal, ya que el principio de la historia se sitúa en medio del relato, vuelve atrás para narrar desde el comienzo, y cuando llega a la parte central, retoma la narración y prosigue hacia el final de la historia de forma lineal.

Por ejemplo, empezar con un personaje desorientado que no sabe qué le ocurre, ni dónde está, y poco a poco va descubriendo qué es lo que le ha llevado a esa situación.

Ejemplo: Old Boy (Park Chan-wook, 2003).

Racconto

Es otra variación de la estructura narrativa no lineal, pero no empieza con la parte media, sino con el final de la historia. O directamente, con el final de su vida.

También se le llama estructura maestra de destino, o circular.

Ejemplo: Goodfellas (Martin Scorsese, 1990) y Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941).

Antiestructura

Es lo que el teórico del guion Robert McKee llama la antitrama. Presenta un orden inconexo de los acontecimientos, aunque predomine la narrativa lineal, y también se puede caracterizar por el uso de la casualidad frente a la causalidad.

Ejemplos: Un perro andaluz (Luis Buñuel, 1929), Ocho y Medio (Federico Fellini, 1963) y Inland Empire (David Lynch, 2006).

Estructura de contrapunto

Se basa en la repetición del mismo acontecimiento, pero afrontándolo cada vez desde un punto de vista distinto.

Ejemplos: Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1995) y Rashomon (Akira Kurosawa, 1950).

El origen de la estructura narrativa

El primero del que se tiene constancia que sentó las bases teóricas de la estructura de las historias fue Aristóteles, en el siglo IV antes de Cristo.

En su tratado llamado Poética, Aristóteles recogió cuáles eran las prácticas comunes en el teatro griego. Y dio visibilidad a algunos recursos que se repetían en todas las representaciones que él conocía.

Poética, de Aristóteles
  • Aristóteles, Aristóteles (Author)

Este tratado sigue siendo la base de todas las historias que escribimos, ya sean guiones, obras de teatro o novelas.

Aristóteles llamó a estos tres actos de una obra de teatro exposición, peripecia y catástrofe. Que vendría a ser planteamiento, desarrollo y desenlace, con otras palabras más épicas.

Cómo construir una estructura narrativa en cine

A priori, construir una estructura narrativa para cine parece algo sencillo. Como ya he dicho, todas las historias suelen tener un planteamiento, un desarrollo o nudo, y un desenlace.

Pero os aseguro que es más sencillo verlo desde fuera, que desde dentro, cuando estamos escribiendo.

La estructura narrativa de los tres actos está muy relacionada con la escaleta de un guion. En el caso del cine, la corriente más generalizada divide las películas en tres actos.

Y esa estructura narrativa de tres actos es el andamiaje sobre el que se suele construir la historia. Tanto si se hace de forma consciente, como inconsciente.

La historia debe presentar a los personajes, algo desestabiliza al mundo del protagonista y le hace perseguir un objetivo.

A lo largo del desarrollo de la historia va encontrando obstáculos que le impiden conseguir ese objetivo, y en el último tramo, se resuelve o no esa incertidumbre planteada al principio.

Y debe ser en ese orden, aunque la historia no tenga un orden cronológico, como veremos a continuación en los tipos de estructura narrativa.

Pero antes, te recomiendo ver el vídeo que he publicado en mi canal de Youtube. Porque lo vas a ver todo de una forma mucho más gráfica.


El paradigma de Syd Field

Miles de años después del tratado Poética, de Aristóteles, surgieron los manuales de guion de cine.

Hoy en día se venden como churros, y algunos de ellos quizás banalizan en exceso el proceso de escribir una buena historia, reduciéndolo a seguir unos pasos.

Probablementem el que más se ha impuesto en cuanto a la estructura de un guion ha sido Syd Field, que llamó a estos tres actos Planteamiento, Confrontación y Resolución.

Syd Field puso a su estructura narrativa de tres actos el nombre de “Paradigma”. Y lo registró con copyright. Sí, muy hábil Syd Field. Como si hubiese inventando la rueda.

Básicamente, el paradigma es un esquema que nos ayuda a visualizar los acontecimientos más importantes que van a suceder en la historia, antes de sentarnos a escribir.

La estructura de tres actos de un guion

Si trazamos una línea temporal, una película suele dividirse en tres actos. El paso de uno a otro acto se hace a través de los puntos de giro.

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Paradigma de Syd Field

El Primer Acto ocupa aproximadamente una cuarta parte de la película.

Es decir, si la película dura 2 horas, ocupará aproximadamente unos 25 o 30 minutos, que será el momento en el que se producirá el primer punto de giro.

Entonces entraremos en el Segundo Acto, que ocupa aproximadamente la mitad de la película. Es decir, aproximadamente una hora si la película dura dos horas.

El segundo acto terminará con un segundo punto de giro que nos llevará hasta el Tercer Acto, que ocupa más o menos otra cuarta parte, aunque suele ser más corto que el Primer Acto.

Vamos a ir viendo toda esta línea temporal paso a paso.

ACTO I: Planteamiento

En el Primer Acto se suele presentar al personaje o personajes protagonistas, y el mundo en el que viven.

Es decir, se presenta el contexto de la historia.

Y ojo, hay que hacerlo de una forma atractiva y sin olvidar nunca que lo que motiva el interés del espectador es que exista conflicto en cada escena.

No se trata de presentar escenas aburridas. Hay que hacerlo interesante.

En estos primeros minutos vamos a descubrir la relación que hay entre el protagonista y otros personajes, y conoceremos las reglas del mundo dónde transcurre la acción.

El detonante en la estructura narrativa

En algún momento de este Primer Acto, va a suceder algo que romperá el equilibrio en el que se encuentra el protagonista.

Este suceso se suele llamar de diferentes formas: detonante, incidente incitador, desencadenante, catalizador, punto de ataque…

Lo normal es que suceda una vez que ya hemos conocido un poco al protagonista o protagonistas de la historia.

Aunque también hay historias que arrancan prácticamente con el detonante al mismo tiempo que presentan a los personajes, y nos atrapan prácticamente desde el principio.

Este suceso va a desequilibrar el mundo del protagonista, y es el que va a hacer que el protagonista tenga que afrontar ese conflicto principal.

Es decir, es el que hace arrancar la trama principal de la película.

El debate o crisis antes del primer punto de giro

Tras ese suceso, el protagonista no tiene por qué querer afrontar su objetivo todavía. En este periodo se puede producir lo que se llama una crisis o debate.

Es decir, el protagonista duda si afrontar o no el objetivo de la trama principal.

Pero finalmente le tiene que suceder algo que hará que llegue ese momento, y le empuje a afrontar el reto que tiene por delante.

Y es entonces cuando se produce el primer punto de giro, cuando el protagonista debe tomar las riendas de la situación.

Fijaos cada vez que veáis una película, y mirad el reloj. Lo normal es que esté alrededor de la media hora, diez minutos arriba, diez minutos abajo.

Y es entonces cuando empieza de verdad la mandanga: el segundo acto.

ACTO II: El nudo o confrontación

El segundo acto, que es el desarrollo o nudo de la historia, es el más difícil de escribir.

No sólo es el más largo, sino que además es el que pone a prueba al protagonista, y también la paciencia del espectador.

Porque aquí es donde está el jugo de la historia que le hemos prometido en el primer acto.

Piénsalo bien: ¿Cuántas películas has visto que empezaban muy bien y prometían ser una gran historia, pero no nos ha terminado de convencer a partir de la mitad?

En el segundo acto hay muchas cosas en juego.

Hay que conseguir mantener la tensión en todo momento y hacer que el objetivo del protagonista parezca más cerca pero más lejos al mismo tiempo…

Además, es bastante probable que incluyamos subtramas, que también tienen que ser interesantes y tienen su propio planteamiento, desarrollo y desenlace…

También en el segundo acto es donde se suele desarrollar más al antagonista.

Es decir, al personaje que impide a nuestro protagonista conseguir su objetivo…

Si es que hay un personaje, porque el antagonista puede ser una debilidad del propio protagonista, o una institución, o un ente que no vemos, o la radiación de una central nuclear, como sucede en Chernobyl…

Es decir, que aquí nos lo jugamos absolutamente todo.

Tenemos que plagar de obstáculos el camino del protagonista hacia la consecución de su objetivo.

A la vez, esos obstáculos deberían ser cada vez más grandes, pero también tienen que ir sucediendo de una forma “natural” para que el espectador no note la presencia del guionista.

Y precisamente por ser el acto más largo, muchas veces se recurre al llamado Midpoint.

EL MIDPOINT o PUNTO MEDIO

El midpoint o punto medio es un punto de inflexión en mitad del segundo acto.

En realidad, funciona casi como un punto de giro, y nos ayuda a mantener el interés.

No es que cambie el objetivo del protagonista, sino que puede darle un giro en otra dirección, impulsando el interés de la historia y la tensión, y dividiendo el segundo acto o nudo, en dos partes.

Y esto hace que muchos guionistas no estén de acuerdo con que haya tres actos, sino que piensan que puede haber cuatro o cinco, dependiendo de los puntos de giro que haya en la historia.

Pero bueno, el caso es que una vez que ya hemos pasado el midpoint, nos vamos acercando a ese final del segundo acto, es cuando llega el segundo punto de giro.

El segundo punto de giro

Que al menos para mí es el que más me cuesta identificar en muchas películas.

Es muy fácil de ver si nos fijamos en el modelo de película comercial de Hollywood que hemos visto mil veces.

Justo antes del tercer acto, el protagonista suele pensar que es incapaz de lograr su objetivo.

De hecho, prácticamente se ha rendido.

El obstáculo parece insalvable, pero de pronto sucede algo que hace que el protagonista afronte por fin el objetivo.

O puede que tenga un mentor que le haga ver que está equivocado, que sí que puede.

Es decir, lo importante es que ahí ya el protagonista se viene arriba y se dice: venga, vamos a por el segundo punto de giro y acabemos con esto.

Tercer acto: desenlace o resolución

En el tercer acto se va a producir el desenlace. A lo largo de la historia, hemos visto sufrir a nuestro protagonista para llegar hasta este preciso momento.

Durante ese segundo acto, ha tenido que superar una serie de obstáculos que probablemente le hayan hecho más fuerte, o le hayan hecho cambiar.

Y a partir de aquí ya debe ser todo tensión, porque se acerca el final y no sabemos qué le va a suceder a él y a sus aliados, que se lanzan hacia la conquista final del objetivo que han estado persiguiendo.

En algunas películas hay un anticlímax, que parece que es el final, pero luego no lo es.

Eso es una apuesta arriesgada, puesto que el público no lo suele aceptar muy bien. Pero también es una herramienta a tener en cuenta.

Hasta que llega ese momento final en el que está en juego absolutamente todo, que es el clímax.

En una película de acción es muy fácil. La batalla final entre el protagonista y el antagonista. Pero también en la mayoría de las películas suele ser bastante fácil de identificar.

Es ese momento en el que el protagonista tiene esa escena final en la que consigue o no su objetivo.

Tipos de finales

Y una historia sólo puede acabar de tres formas: bien, mal o regular.

¿Qué quiere decir regular? Pues que por un lado puede que el protagonista consiga su objetivo, pero es probable que haya perdido a alguien importante por el camino…

Puede que haya tenido que sacrificarse con su vida para que acabe bien… O que haya conseguido su objetivo, pero no es lo que esperaba…

Y también en algunas historias puede que con el clímax se produzca lo que Aristóteles llamó Anagnórisis.

Anagnórisis

La traducción literal de este concepto es “dejar de ignorar”, y significa que el protagonista, cuando la historia llega a su clímax, descubre algo que ha ignorado durante toda la película o la novela.

¿Ejemplos de esto? Cuando en un thriller policiaco el protagonista descubre por fin quién es el asesino.

O también cuando el protagonista descubre algo sobre sí mismo que lo cambia todo. Por ejemplo, que estaba muerto desde el principio.

Deseo y necesidad del protagonista

Y al final de la historia también están en juego que se consigan el deseo y la necesidad, que ya lo vimos en el vídeo sobre cómo crear personajes interesantes.

Es decir, puede que el protagonista no consiga lo que desea, pero sí lo que necesita. O al revés. Puede que consiga ambas. Puede que no consiga ninguno de ellos…

Pero si os fijáis bien en el cine de las últimas décadas, probablemente la mayoría de las películas que mejor funcionan son las que tienen un final regular.

Es decir, acaban bien, porque a la gente le suelen gustar los finales felices. Pero siempre hay algo que se sacrifica por el camino.

Pero bueno, esto es cuestión de gustos. No hay película ni historia que contente a todo el mundo. Y esa es la gracia también de contar historias.

Tenemos que asumir que nuestras historias no tienen por qué contentar a todo el público. Esas son las reglas del juego.

Y ahora vamos a ver cómo usar esta estructura que hemos visto a la hora de escribir un largometraje.

La estructura narrativa en la práctica

¿En qué momento recurrimos a esta estructura o paradigma cuando estamos escribiendo? Pues depende de cada guionista.

Hay guionistas que en cuanto tienen ya una idea o storyline, directamente empiezan a diseñar la estructura antes de ponerse a escribir la escaleta.

Y hay quien prefiere ir haciendo la escaleta de una forma más natural, y luego analizan la estructura con el paradigma.

La mayoría de las veces más o menos encajará. Porque tenemos muy interiorizada esta estructura después de haber visto tantas películas y haber consumido tantas historias a lo largo de nuestra vida.

Pero a veces este esquema nos servirá para darnos cuenta de que la historia a lo mejor no da para un largometraje, y que nos faltan conflictos para llenar al menos una hora y media.

¿Tiene un cortometraje tres actos?

La mayoría de la veces, no. Más que nada, por una cuestión de tiempo.

Esta estructura que hemos visto está pensada para mantener la atención del lector o del espectador durante un tiempo relativamente largo.

En los cortos, la mayoría de las veces suele haber un solo acto, que acaba con un punto de giro, y fin de la historia. Por eso hay muchos cortometrajes de unos 20 o 30 minutos que realmente funcionan como el primer acto de una película.

¡Pero ojo! Que no tengan tres actos no quiere decir que no tengan un planteamiento, un desarrollo y un desenlace.

Y sobre todo, no quiere decir que no haya un detonante que impulse la historia. Y que no haya conflicto.

Todas las historias lo tienen. Aunque sean cortos, necesitamos un principio, un desarrollo y un final. Porque si no, el espectador probablemente se aburrirá y se quedará insatisfecho.

Aunque debido a la duración, el formato cortometraje nos permite dejarnos llevar un poco y experimentar también con la narrativa.

Es decir, que aquí podemos dejarnos llevar un poco por nuestra intuición.

Aunque si se trata de un corto de más de 10 minutos, yo pensaría muy bien la estructura narrativa. Hay que hilar muy fino para hacer una buena historia en tan poco tiempo.

El espectador de hoy en día no tiene tanta paciencia como el de hace unas décadas. Queremos que las cosas vayan con ritmo.

Y la prueba es que la mayoría de los que han empezado a leer este artículo, no habrán llegado hasta aquí.

¡Por cierto, si todavía estás ahí, dime al menos hola en los comentarios!

Una última reflexión sobre estructura de guion

Ha llegado el momento de desvelar por qué estaba en esa montaña al principio del vídeo sobre estructura.

Ese fue uno de los lugares de rodaje de la película Conan el Bárbaro, escrita y dirigida por John Milius en 1982, y que fue la película que catapultó a la fama a Arnold Schwarzenegger.

John Milius fue un gran guionista y un gran narrador. De hecho, escribió el guion de Apocalypse Now con Francis Ford Coppola.

Y Conan el Bárbaro es una de las películas favoritas del que fue mi tutor en el Master de guion que estudié. Y él admira muchísimo a John Milius como guionista.

El guionista del que hablo es David Muñoz, que para el que no le conozca, fue guionista de El espinazo del diablo, la película de Guillermo del Toro.

John Milius sobre la estructura de 3 actos

¿Y por qué os cuento todo esto? Porque esto es lo que decía John Milius sobre la estructura de tres actos y los manuales de guion:

“Esos imbéciles de la Harvard Business School dicen que tu guion tiene que tener estos personajes y estos puntos de giro. Yo nunca fui consciente de que mis guiones tuvieran actos. No sabía lo que era un arco de personaje. Todo eso es basura. Cuenta una historia”.

John Milius

¿Qué quiere decir esto? Que está bien conocer la teoría. Pero no por seguir unas instrucciones vamos a escribir una buena película.

La práctica es más importante que la teoría

Lo más importante es que tenga alma, que tenga pasión, y contar una historia interesante. No olvidéis nunca lo que dice John Milius.

Así que mi consejos es: analizad todas las películas que veáis y todas las novelas que leáis.

Intentad identificar los actos para reflexionar sobre la estructura narrativa, pero sobre todo: escribid y equivocaos.

Y escribid historias que os apasionen. Porque así es como más se aprende. Haciendo y equivocándose.

Sobre los manuales de guion de cine y estructura narrativa

Hay muchos manuales de guion que hablan de la estructura narrativa y de estos tres actos.

Es probable que hayáis oído hablar de los manuales de guion de Robert McKee, Syd Field, Linda Seger, Blake Snyder… Se han vendido como churros en las últimas décadas.

Pero precisamente por eso quiero que reflexionemos un poco antes de entrar en materia.

La mayoría de los libros de estos autores que he mencionado se empezaron a publicar a partir de 1980. De hecho, la mayoría de los autores de estos manuales destacaron por ser analistas de guion más que como guionistas.

Y se basan en la experiencia de muchas otras historias que ya habían triunfado, para explicar lo que suele funcionar.

Cómo se aprende a escribir guiones

Entonces, ¿los guionistas de todas las maravillosas películas que se hicieron antes de 1980, cómo aprendieron a escribir guiones? Pues exactamente igual que tenemos que hacer ahora.

Escribiendo mucho, estrujándonos la cabeza para sacar el máximo partido a nuestras historias, y sobre todo conociendo y analizando otros ejemplos de narrativa cinematográfica, literaria, teatral…

Para ser guionista es recomendable leer mucho y consumir historias de todo tipo, y no sólo ver películas y series, y leer guiones y manuales de guion.

Por supuesto que estos libros ayudan, pero no son manuales de instrucciones. Ojalá fuese tan fácil.

Estos manuales de guion nos ayudan a analizar las peculiaridades de contar historias para el cine. Y sobre todo, a intentar mantener la atención de espectador durante más de hora y media, que no es nada fácil.

Pero contar historias es algo universal y forma parte del ser humano. Así que sobre todo déjate llevar por la historia.

Estructuras narrativas en guiones de cine

Y como no quiero ser yo el que os haga spoilers de películas que no habéis visto, si queréis ver ejemplos de estructura, os recomiendo estos libros, que analizan muchas estructuras narrativas de películas conocidas por todos.

Rebajas
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El guion, de Robert McKee
  • McKee, Robert (Author)
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¡Salva al gato! Va al cine
  • Snyder, Blake (Author)

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Resumen
Estructura narrativa en un guion de cine
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Estructura narrativa en un guion de cine
Descripción
La estructura narrativa de tres actos ayuda a que el espectador o el lector del guion que estamos escribiendo aguante hasta el final.
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